“Cuando volví a romperme el 8 de diciembre no me lo podía creer”

Jugar en las Secciones Inferiores del Real Racing Club es un sueño para todos los niños cántabros y, por supuesto, ninguno se lo quiere perder… y menos por una lesión, o dos, como en este caso. Pablo Esteban, jugador del Cadete A, confiesa que «me gusta mucho estar tanto en las Instalaciones como en los terrenos de juego”, por eso explica que la primera lesión “me impactó porque no me hacía a la idea de lo que podía tener, ni cómo iba a ser el proceso de recuperación, pero gracias a mis compañeros, cuerpo técnico, servicios médicos del club y de la Real Federación Cántabra de Fútbol se me pasó rápido». 

El jugador, que entró en edad alevín a La Albericia, recuerda la primera lesión, que se produjo en un amistoso ante la Real Sociedad el 8 de diciembre de 2022, «más dura, no me imaginaba que fuese a ser una rotura de cruzado, pensé que sería un menisco o un lateral interno. Los primeros días no tuve mucho dolor, podía andar y hacer vida normal, pero cuando me dijeron la gravedad de la lesión no daba crédito».

Justo un año después, el pasado 8 de diciembre de 2023, la mala suerte se volvió a cruzar en el camino del racinguista en forma de otra lesión. Con sólo 16 años el cántabro sufrió la segunda rotura del ligamento cruzado, aunque en esta ocasión la rodilla lesionada fue la contraria a la operada. Una formación deportiva marcada por las lesiones como fue el caso del exracinguista Sergio Canales, a quien las lesiones de rodilla condicionaron su trayectoria deportiva, pero que triunfa en la elite. Y es que el de Santander sufrió tres graves problemas físicos, dos en su rodilla derecha y otra en la izquierda, y todas fueron roturas de ligamento cruzado anterior. 

«Cuando llegué el viernes 8 de diciembre de 2023 y me volví a romper, no me lo podía creer. Sabía que algo me iba a pasar, me fallaba la pierna y cuando llegué donde Omar, fisio de las Secciones Inferiores, me dijo que probablemente se tratase de la misma rotura», detalla el cadete racinguista. Un año después y, sin haber vuelto a debutar en los terrenos de juego, Pablo Esteban tendría que pasar por quirófano por segunda vez. «Entrené, entrené y entrenando volví a romperme…», relata el cántabro. 

De compañero a compañero

Pese a la noticia, asegura estar «llevándolo mejor porque sé lo que es, pero los primeros días fueron bastante malos», al tiempo que explica cómo «dos de mis compañeros vinieron a verme a casa para que me despejase». El vestuario está totalmente comprometido con él. Tanto es así que a mediados de enero Pablo Esteban recibió un homenaje en el encuentro que disputó su actual equipo, dirigido por Andrés Revuelta, y su exequipo, la Gimnástica. «Fue un gesto muy bonito, no me lo esperaba. Me hicieron un pasillo antes de empezar el partido, una pancarta de ánimo, me regalaron una camiseta serigrafiada con mi nombre y mi número, una sudadera… Quiero agradecérselo a mis compañeros, cuerpo técnico y a la directiva del club, que está encima de mí todos los días y me hacen sentir su cariño». 

Sergio Aristayeta, capitán del equipo que milita en Primera Cadete, explicó el sentir del vestuario tras conocer la gravedad de la segunda lesión de Pablo: «estuvimos muy fastidiados, nos pilló de sorpresa, pero le apoyamos, le mandamos mensajes de ánimo y lo haremos hasta el final de la recuperación. No va a estar solo, todos los compañeros y cuerpo técnico estamos con él». Por último, Aristayeta confiesa ver a Pablo «algo tocado, pero siempre intentamos animarle para que saque su mejor sonrisa». 

En las imágenes superiores, el cadete Pablo Esteban posa junto al resto de sus compañeros en los campos de hierba artificial de las Instalaciones Nando Yosu. 

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